Seis de cada diez empleos en las economías avanzadas sufrirán el impacto de la inteligencia artificial en un plazo de entre tres y cinco años. La transformación puede alterar las tareas, las competencias necesarias y las oportunidades laborales, además de provocar la desaparición de determinados puestos. La advertencia la ha lanzado la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, que compara el avance de esta tecnología con “ un tsunami lento , pero un tsunami al fin y al cabo”. La dimensión del cambio no se limitará a los países más desarrollados. Las previsiones del organismo apuntan a que el 40% de los empleos de todo el mundo se verán afectados en un periodo relativamente corto. El porcentaje se eleva hasta el 60% en las economías avanzadas , donde la implantación de herramientas de inteligencia artificial puede modificar de forma profunda el funcionamiento de empresas y sectores enteros. Durante su intervención en la Conferencia Internacional de Banca 2026, organizada por Banco Santander, Georgieva ha defendido que la IA representa una oportunidad “enorme”, pero ha advertido de que sus riesgos podrían superar los beneficios si no se establecen mecanismos adecuados de supervisión . Entre las principales amenazas ha citado el empleo, la estabilidad financiera y el aumento del endeudamiento vinculado a las inversiones tecnológicas, según recoge Europa Press. El empleo, ante una transformación que ya empieza a notarse El cambio en el mercado laboral no supondrá únicamente la desaparición de puestos de trabajo. Algunos empleos mejorarán y estarán mejor remunerados, otros dejarán de existir y muchos tendrán que redefinirse para incorporar nuevas herramientas y tareas. La directora del FMI ha señalado que ya se observan señales de esta transformación en Estados Unidos, donde disminuyen los puestos rutinarios , especialmente los de entrada al mercado laboral que suelen ocupar los jóvenes . Al mismo tiempo, crece la demanda de trabajadores para empleos de servicios poco cualificados . Esta evolución apunta a un desplazamiento de las oportunidades laborales y a una modificación de las habilidades que buscan las empresas. Aunque Georgieva ha destacado que “El impacto neto en el empleo es ligeramente positivo , hasta ahora, pero la estructura del empleo es muy diferente”. La magnitud del reto obliga a preparar a los trabajadores para desempeñar funciones distintas. La formación y la adquisición de nuevas competencias serán fundamentales para evitar que una parte de la población quede rezagada a medida que las empresas incorporen sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, la adaptación no será inmediata y exigirá tiempo, recursos y cambios en la organización del trabajo. El auge de la IA amenaza la estabilidad financiera Más allá del mercado laboral, el FMI observa riesgos en el entusiasmo inversor que ha despertado esta tecnología. Las valoraciones de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial y el volumen de capital destinado a su desarrollo se han convertido en uno de los motores del crecimiento económico mundial. Sin embargo, Georgieva ha advertido de que una parte importante de los beneficios se concentra en un grupo reducido de países que dominan la cadena de valor, entre ellos Estados Unidos, China e India. Europa, según la responsable del organismo, todavía no ocupa una posición equivalente, con la excepción de Países Bajos . Esta concentración de las ganancias plantea interrogantes sobre el reparto de los beneficios de la revolución tecnológica y la capacidad de otras economías para competir en un mercado cada vez más estratégico. El segundo gran foco de preocupación está relacionado con la posibilidad de que las expectativas sobre la IA se desinflen . Georgieva ha recordado que las nuevas tecnologías suelen sobrestimarse en el corto plazo y subestimarse en el largo. Si las expectativas actuales no se corresponden con los resultados reales, una retirada masiva de inversiones podría provocar turbulencias en los mercados. “Si este nuevo pilar de la economía se tambalea, habrá graves problemas”, ha advertido. La deuda y las inversiones cruzadas aumentan la preocupación A ese riesgo se añade el creciente recurso a la financiación mediante deuda para desarrollar proyectos de inteligencia artificial. La directora del FMI ha alertado de que muchas inversiones se están financiando con préstamos a largo plazo y mediante operaciones circulares, en las que unas compañías invierten en otras que, a su vez, destinan recursos a sus socios. “Yo invierto en ti, tú inviertes en mí, todos estamos muy contentos, excepto que si algo sale mal, eso sería un gran problema ”, ha resumido Georgieva. La advertencia apunta a la vulnerabilidad que podría generar una cadena de inversiones muy interconectadas si las expectativas de negocio no se cumplen o se produce un deterioro de las condiciones financieras. El organismo considera que el auge de la inteligencia artificial es una de las dos grandes fuerzas que están configurando el panorama económico mundial, aunque sus efectos pueden avanzar en direcciones opuestas. La tecnología impulsa las inversiones y las perspectivas de crecimiento, pero también puede generar desequilibrios si el endeudamiento, las valoraciones y las expectativas aumentan más deprisa que los resultados. Botín pide reglas comunes para empresas y bancos La presidenta ejecutiva de Banco Santander, Ana Botín , ha coincidido con Georgieva en que la inteligencia artificial abre una oportunidad de gran alcance. Durante el mismo coloquio, la ha definido como un acontecimiento “único en la historia de la humanidad” y ha defendido que su desarrollo puede permitir a las entidades financieras más avanzadas ganar terreno frente a aquellas que se queden rezagadas. No obstante, Botín ha diferenciado entre adoptar herramientas de IA e integrarlas realmente en el funcionamiento de una compañía. A su juicio, la implementación a gran escala todavía está lejos de alcanzarse y requiere plataformas comunes y empresas con capacidad de operar internacionalmente. “Europa necesita bancos y empresas globales”, ha señalado. La responsable del Santander también ha reclamado un marco regulatorio basado en el principio de “ mismo riesgo, mismas reglas ”. La cuestión resulta especialmente relevante cuando los sistemas automatizados acceden a servicios financieros o realizan operaciones en nombre de los clientes. “si un agente accede a tu cuenta, ¿sigue las mismas reglas? ¿Qué implicaciones tiene esto para la liquidez y la privacidad?”, ha planteado. La transformación, ha concluido Botín, exigirá también nuevas capacidades dentro de las empresas y una mayor implicación de los equipos directivos, especialmente de los mandos intermedios.
Seis de cada diez empleos en las economías avanzadas sufrirán el impacto de la inteligencia artificial en un plazo de en




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