La muerte volvió a golpear al fútbol en una cancha. El fallecimiento de Miguel de Jesús enlutó al deporte. Dolor, consternación, homenajes, dedicatorias y mensajes de condolencias se multiplicaron para con el delantero de Tenerife que sufrió un paro cardiorrespiratorio en el césped, después de recibir un fortísimo impacto en el pecho de parte del arquero Jesús Owono , de FC Andorra , en un partido de la Segunda de España. El campo de juego, el espacio divino para los jugadores, es un escenario que se cobró su primera víctima 95 años atrás, en el clásico escocés: el arquero de Celtic, John Thomson , disputó una pelota y recibió un impacto en la cabeza al golpear con la rodilla de un futbolista de Rangers; el traumatismo de cráneo provocó el deceso del guardavalla. La mayoría de las muertes en el fútbol profesional se deben a causas cardíacas: muertes súbitas, arritmias y cardiopatías no detectadas, por esa razón el choque entre el atacante y el arquero generó un shock . En el último cuarto de siglo, el planeta fútbol observó apenado y desconcertado muertes de jugadores de elite y futbolistas de categorías de ascenso. Entre los casos más recordados a nivel internacional figuran el del camerunés Marc-Vivien Foé, durante un partido frente a Colombia, por las semifinales de la Copa Confederaciones en 2003 , que se jugó en Lyon; cayó desvanecido en el círculo central, a los 27 minutos del segundo tiempo. La autopsia determinó que se trató de una miocardiopatía hipertrófica, una afección cardíaca congénita del corazón. También camerunés, aunque 13 años después, Patrick Ekeng , volante de Dinamo de Bucarest, se desplomó y falleció durante el traslado al hospital. La Justicia rumana determinó, cinco años más tarde, que la médica Elena Duta incurrió en una grave negligencia al no intentar reanimar al jugador durante los tres minutos que demoró en llegar la ambulancia. En España, uno de los casos más llorados fue el del jugador de Sevilla, Antonio Puerta . El defensa, una pieza destacada del equipo, se desplomó en un encuentro ante Getafe, por la Liga, en 2007. Sufrió varios paros cardíacos y aunque pareció recuperarse en un primer momento en las instalaciones del estadio Sánchez Pizjuán, un fallo multiorgánico provocado por un nuevo paro cardiorrespiratorio marcó el fatídico desenlace. Tres años antes, la tragedia sacudió al fútbol portugués, cuando el atacante húngaro Miklé Fehér , de Benfica, colapsó en el campo, en un partido ante Vitória Guimaraes. La causa tuvo su origen en el mismo cuadro que presentó Foé: arritmia cardíaca provocada por una miocardiopatía hipertrófica, que generó el engrosamiento del músculo cardíaco. En 2018, el croata Bruno Boban , del NK Marsonia, de la Tercera División, recibió un pelotazo en el pecho y, tras la acción dio unos pasos, se puso de rodillas y luego se descompuso. Los esfuerzos de reanimación no resultaron y murió a los 40 minutos. En el fútbol sudamericano, en un partido por los octavos de final de la Copa Libertadores 2025 entre San Pablo y Nacional, que se disputó en el Morumbí, el defensor uruguayo Juan Izquierdo se desmayó y falleció, a los cinco días, en el Hospital israelita Albert Einstein, de la ciudad brasileña, a causa de una muerte encefálica por un paro cardiorrespiratorio asociado a una arritmia cardíaca. El fútbol argentino tuvo sus casos resonantes : en dos años, tres muertes dejaron en shock a todos. En 2013, Héctor Sanabria , de Deportivo Laferrere, sufrió un paro cardíaco durante el partido con General Lamadrid, por la Primera C. El delantero murió en una ambulancia en el trayecto desde la cancha al hospital materno infantil Teresa Germani. En 2015, una insuficiencia cardíaca preexistente provocó la muerte del defensor Cristian Gómez , de Atlético Paraná, en un cotejo con Boca Unidos, que se disputó en Corrientes, por la Primera B Nacional. Ese mismo año, Emanuel Ortega , cedido a préstamo de Banfield a San Martín, de Burzaco, golpeó su cabeza contra el paredón perimetral en un partido con Juventud Unida, por la Primera C. Sufrió fractura de cráneo y murió luego de 11 días de agonía en el Sanatorio Trinidad Mitre.
La muerte volvió a golpear al fútbol en una cancha. El fallecimiento de Miguel de Jesús enlutó al deporte. Dolor, conste






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