Con el sol mucho más decidido respecto al sábado, abrió el segundo día del Festival Bamba (lee la reseña del día 1 acá ). También se notó algo más lento en el flujo de público que se hizo presente; los primeros números están más orientados al público juvenil, pero el fuerte del evento está en el público adulto que espera las presentaciones de Fito Páez y Carlos Vives. Mientras la gente aún ingresaba al Parque O’Higgins, salió a escena Çantamarta (se pronuncia Santamarta, por la cedilla) el combo de los españoles Benito Casado, Omar Roldán (ambos andaluces) y el colombo-venezolano Luis Lozano. Su propuesta cruza estilos, de electrónica, r&b y música del caribe. Desplegaron temas como Matatán y la caribeña Amparo, con una puesta en escena muy sobria acotada a guitarra bajo y un kit de percusión. Luego, el escenario Banco de Chile abrió con la artista nacional Aura Bae. Su show presenta una llamativa puesta en escena, con réplicas de árboles cargados en flores de intenso rosa, estética que toma de la música urbana y la animación japonesa. Una mezcla muy peculiar que plasmó en su último disco, Hikaru no Hana . Acompañada solo por dos bailarinas desplegó carisma y baile en temas como Zíngara , Nena y la cumbia kawaii de Tomodachi. Y cuando el sol pegaba fuerte, subió a escena la mexicana Paloma Murphy. Su pop que cruza electrónica, r&b y sonido latino, debutaba en Chile. Por ello fue un show de presentación en que pasó por temas como SEB y Te Quise Tanto . También se mostró sorprendida por la vista de la cordillera, comentó que trabaja con un productor chileno y que “Chile es el mejor país de Chile”. Un buen proyecto, aunque algo verde aún. La primera parte del día tuvo a su número estelar en iLe (lee su entrevista con Culto aquí ). El proyecto solista de la puertorriqueña Ileana Cabra Joglar , ex Calle 13, desplegó su propuesta de fusión latina acompañada por una notable banda de apoyo -todos vestidos de blanco-. “Un poco de puertorriqueneidad para ustedes”, saludó. Mientras, en las primeras filas una chica levantaba una pequeña bandera de la isla. Ile es una intérprete de voz poderosa, consciente de sus recursos y presenta un repertorio que pasó por temas animados como En Cantos, ¿Quién eres tú?, Desde Aquí (escrita en un cuarto de hotel en Chile, contó) y Sin Masticar, pero también hay espacio para el material de su disco Como las Canto Yo, en que revisa el bolero. “Son boleros tóxicos, como me gustan”, definió. Eso sí, revisados con guitarra eléctrica (sendas y brillosas Stratocaster), batería y percusiones, aunque hubo espacio para las guitarras acústicas y requinto. También mostró su interés social en temas como la combativa Contra Todo . “Me molestan las injusticias”, dice, en una época en que manifestarse políticamente en los escenarios ha sido tema. Por otro lado, recordó al músico chileno Martín Silva, el virtuoso de la guitarra en Catalina y las Bordonas de Oro, quien colaboró en su disco de boleros. Cerró cantando Curandera a capella y sólo con acompañamiento de tambores. Fue de las buenas presentaciones de la jornada y quizás merecía un mejor horario. Siguió el momento de la cumbia con los argentinos Ráfaga. El grupo está celebrando sus 30 años de carrera y presenta un show de alto vuelo, con visuales, pantallas y un repertorio efectivo con pocas pausas, que encendió al público. Desde Una ráfaga de amor , pasando por No te Vayas , Agüita, y hits ineludibles como Mentirosa, Una Cerveza , Llámame y La Luna y Tú . Y atentos al público, pasa también un medley de reggaeton old school a tono de cumbia que sube el ánimo -hasta de Juanes, que lo vio desde la mesa de sonido-. El cantante Ariel Puchetta presenta una voz en plena forma y también destaca la guitarra rockera de Richard Rosales, algo así como un Steve Vai del sound. La media tarde mantuvo un tono animado con Bomba Estéreo en el Banco de Chile Stage. Con su habitual gusto por los escenarios con diseños, presentan una fantasía de colores y hongos. La introducción tuvo música envasada de clásicos de la música popular de Colombia, como Rebelión . Luego aparecen en escena con Li Saumet vistiendo sus clásicos vestuarios rebosantes de color y detalles. Desde el inicio, con Agua, el trío despliega su cruce de electrónica, pop y música del caribe que a ratos es algo hipnótico. Una suerte de rave sudamericana con temas como Pájaros , Algo está cambiando , El Alma y el Cuerpo y To my Love . Un show que mezcla beats, psicodelia, selva y mensajes de sanación. Con el sol ya comenzando a esconderse, Juanes apareció en el escenario Latino para presentar al duo Amigo de Artistas. El dúo de Vicente Cibie y Diego Noguera es uno de los nombres en ascenso de la música chilena. Con sus temas como Amor Fugaz , Le Hace falta un Beso , Sin saber amar y versiones de Huellas de Joe Vasconcellos y Tu Falta de Querer de Mon Laferte , lograron una buena convocatoria en un momento en que llegaba más público al Parque. La presentación coincide con un pasacalle con tambores y bronces que pasa por la elipse, lo que genera que ambos se traslapan un momento. Era evitable. De todas formas, el show sigue y Amigo de Artistas mantiene la energía en alto. Su propuesta que mezcla cumbia, música romántica y arreglos latinos con una clara vocación radial, cumple. Eso sí, aún son un proyecto en desarrollo, pero tienen claridad y ganas. Avanza la tarde y aparece el primer gran nombre estelar del día, Fito Páez . Hasta esa hora, el que tuvo mayor convocatoria. Bastó escuchar el beat de El Amor después del Amor para el arranque del coreo masivo. Fito se hace esperar y entra casi al estallar el coro del tema, que suma arreglos de bronces. Sigue con Dos días en la vida , ya con Páez en el piano y continúa con una versión de 11 y 6 acomodada para la voz actual del músico, luciendo además nuevos arreglos. Además marca la tendencia del show, cargado a los éxitos (con Juanes como espectador). La banda de acompañamiento sostiene el espectáculo y Paez se apoya mucho en su corista, lo que le permite descansar la voz unos momentos. Pasa por Sale el Sol , Al lado del camino (con guiño a Oh! Darling ), Lejos de Berlín, una poderosa revisión de Naturaleza Sangre, Tumbas de la Gloria, Yo vengo a ofrecer mi corazón, entre otras. Siempre histriónico, dirige a sus músicos como un director de orquesta y habla de cuando en cuando para contar alguna pequeña historia o simplemente dejar llevar su conocida labia. Las menciones a Charly García -con 75 años recién cumplidos- y Luis Alberto Spinetta, sacan aplausos. Luego toma un megáfono para hacer de un animado señor Corales y presentar Circo Beat , mucho más funkera que la original. Al cierre con Ciudad de Pobres Corazones (bronces reventando), la rollinguera A Rodar mi Vida, Mariposa Tecknicolo r y Dar es Dar , marca un punto alto de la jornada. “La fuerza de la música es extraordinaria” dijo. Ya con la noche cerrando vino el momento de Orishas . Es claro que el grueso del público llegó a ver los números principales, aunque muchos se fueron tras el show de Fito Páez. Mientras, la bandera cubana flamea en las pantallas y salen a escena Yotuel Romero, Roldán González Rivero y Ruzzo Medina. Proponen una puesta en escena con formato banda, pero destaca mucho las visuales, de abundantes imágenes de la isla. Su música gira alrededor del urbano con sazón del caribe, interpretando temas como Represent , Hay un son , Atrevido , pero el público estaba algo frio. Juegan la carta de lanzar el hit A lo Cubano , que anima algo más a la gente. Misma cosa con 537 C.U.B.A. También aprovechan de hablar un momento. “Gracias a todos los chilenos por la hospitalidad a los cubanos que han llegado en busca de libertad” , dicen. Pero en general, la energía bajó tras el show de Páez. Orishas despacharon un show correcto, pero la respuesta fría del respetable -salvo en las primeras filas- muestra que no era para horario estelar. El Festival Bamba llegó a su final con Carlos Vives . Buena parte del público que vio a Fito Paez se quedó a verlo con la promesa de hits. Y no defraudó; el colombiano desplegó un show de éxitos, con la optimista Volví a Nacer , La Bicicleta, Canción bonita (originalmente grabada con Ricky Martin), La Tierra del olvido , que en su momento actual sustenta mucho en su banda de apoyo. Hace tiempo que a Vives le cuesta cantar varios de sus temas en sus conciertos, pero compensa con la asistencia de sus músicos -y en especial de sus coristas-, y con un despliegue de carisma y experiencia de años de escenario. Se mueve de un lado a otro, aprovecha los espacios al máximo y hace cantar al público -se ven algunas banderas de Colombia-. Otros también ya toman la ruta de salida y no pocos celebran el triunfo del presidente Lula de Silva en las elecciones. Como sea, fue un cierre a cargo de una estrella de la música latina (el Grammy Latino lo reconoció como persona del año en 2024) y subraya el carácter internacional que propuso el Festival (que reunió 60 mil personas, según la organización). En el balance, dejó una buen trabajo de producción, buenas ideas para mejorar la experiencia y el acceso a servicios como agua y jabón (aunque se benefició de que la escala es menor que la de Lollapalooza) y un cartel que permitió lucir algunas figuras en ascenso para darle carne a la idea que salió junto a Juanes. Un abrazo a la música latina que mostró ambición.
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