Roberto Ruiz Oliva Sevilla, 30 oct (EFE).- Encontrar un autobús, conseguir un vuelo a un precio razonable o localizar un coche compartido se ha convertido en una carrera de obstáculos para numerosos viajeros que necesitan desplazarse entre Andalucía y Madrid tras la suspensión del corredor ferroviario de alta velocidad por el accidente de Urda (Toledo). Esta situación deja a la comunidad andaluza sin una de sus principales conexiones en vísperas del puente de Todos los Santos y ha obligado a muchos a cambiar sus planes, prolongar sus estancias o buscar alternativas a contrarreloj. Desde la estación de Santa Justa, destino final de los dos trenes implicados en el accidente, Francesco Miele ejemplifica las dificultades que encuentran algunos turistas, agravadas en su caso por la barrera idiomática y el hecho de encontrarse en un país extranjero. Necesita llegar junto a sus amigos a Madrid para enlazar con un vuelo de regreso a Italia: "Estamos viendo cómo hacer, pero tenemos problemas porque está todo lleno", explica mientras espera con sus acompañantes y sus maletas en la estación. También desde la terminal sevillana, Antonio, vecino de Majadahonda (Madrid), señala que ha tenido que prolongar un día su estancia en la capital andaluza después de comprobar que no encontraba trenes ni coches de alquiler disponibles. Aunque finalmente ha conseguido unos billetes de avión por 120 euros por persona, después de llegar a verlos inicialmente por unos 400 euros, se marcha de Sevilla con una sensación "muy agridulce": "Aquí se está muy bien, hemos estado fenomenal, pero siempre con la cosa de que no sabíamos cómo volver", resume. En Santa Justa otros viajeros que no utilizan directamente el corredor afectado reconocen que la sucesión de accidentes ha aumentado su inquietud y que se plantean recurrir al coche o al avión en sus próximos desplazamientos. Al otro lado de la ciudad, en la terminal de autobuses de Plaza de Armas, una de las principales de la capital andaluza, la imagen es la de viajeros haciendo cola ante los mostradores, cargados de maletas y pendientes de encontrar una plaza para llegar a su destino. "Tenía billete para hoy para ir en el AVE a Madrid", explica María Carmen, que había viajado desde El Puerto de Santa María (Cádiz) y que, tras conocer la cancelación, se ha desplazado hasta Sevilla para intentar continuar su viaje: "Hay mucha gente que quiere viajar, pero hay muy pocos autobuses", lamenta. Su destino final es Guadalajara y, pese a las dificultades, asegura que prefiere viajar por carretera, aunque tarde ocho horas, porque "ahora da miedo ir en tren". En paralelo, las plataformas de movilidad compartida y las iniciativas ciudadanas intentan dar respuesta a la demanda. BlaBlaCar prevé superar los 28.000 asientos publicados en el eje Madrid-Andalucía durante este fin de semana, después de registrar más de 5.500 entre el miércoles y el jueves, con un precio medio por trayectos que ronda los 30 euros para una distancia aproximada de 440 kilómetros. A este incremento de la oferta se suma la iniciativa solidaria 'BlablaCat', impulsada por la peña andaluza La Gata para conectar a conductores que viajan entre Madrid y Andalucía con personas que necesitan desplazarse. En este caso, los usuarios únicamente comparten los gastos de gasolina y peajes, sin ánimo de lucro. Por su parte, la patronal del alquiler de vehículos Feneval destaca la movilización de las compañías para recuperar vehículos destinados inicialmente a la venta, limitar las reservas por internet y mantener las tarifas y condiciones anteriores al accidente. También señala que se ha priorizado la atención a familiares de los afectados, personas mayores y familias, y que se han trasladado vehículos desde aeropuertos cercanos hasta las estaciones afectadas. Las dificultades también son notables en el aeropuerto de Málaga, el principal de Andalucía, donde llegan pasajeros que tenían billetes ferroviarios comprados y que se han visto obligados a reorganizar sus viajes. Algunos denuncian los precios encontrados al buscar alternativas: los vuelos de otras compañías entre Málaga y Madrid para la próxima semana oscilan actualmente entre los 200 y los 400 euros, según plataformas comparadoras, mientras que los coches compartidos para este viernes rondan los 40 o 50 euros, con muchos vehículos ya completos. El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, ha anunciado a EFE que la asociación denunciará a Iryo y Ouigo por lo que considera un incumplimiento de las obligaciones establecidas en el reglamento europeo al limitarse a devolver el importe de los billetes sin facilitar transportes alternativos. Sánchez advierte de que, en un contexto de elevada demanda, los pasajeros pueden quedarse sin opciones o verse obligados a pagar tarifas mucho más caras, incluso cuando no se hayan producido subidas de precios, por lo que también reclama recuperar la iniciativa legislativa que permitiría al Gobierno establecer límites a los precios. Mientras tanto, para quienes tenían organizado su regreso o necesitan llegar a Madrid por motivos laborales, familiares o para enlazar con otros vuelos, la prioridad sigue siendo esperar sin desesperar para encontrar una plaza y poder continuar su viaje. EFE (Foto) (Vídeo)
Roberto Ruiz Oliva Sevilla, 30 oct (EFE).- Encontrar un autobús, conseguir un vuelo a un precio razonable o local


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