Toledo, 30 oct (EFE).- Orgullo y gratitud: así resume el doctor Rafael Rubio, médico de Urgencias en el Hospital Universitario de Toledo, las horas posteriores al accidente ferroviario de Urda (Toledo), de las que ha destacado el dispositivo que se puso en marcha y la respuesta de todo el personal del centro hospitalario. A Rubio le tocaba jefatura de guardia en Urgencias la tarde del miércoles, tras su compañera la doctora Inma Martín, y ha relatado en declaraciones a los medios cómo "todo el hospital se volcó" para ayudar a atender a los heridos. "En un primer momento vino gente que estaba saliente de guardia; gente que había terminado a las 8 de la mañana y no le había dado tiempo a salir del hospital; gente que estaba de vacaciones e incluso desde Madrid vinieron trabajadores del hospital que se ofrecieron", ha indicado este facultativo, que ha destacado también el apoyo masivo de los médicos residentes y de los estudiantes de Medicina para ayudar. Un dispositivo que fue "un caos organizado", según lo ha calificado Rubio, que se ha mostrado "tremendamente orgulloso" de lo que montaron "en muy poco tiempo y todo el circuito que se llevó". Ha explicado cómo fueron los primeros momentos tras conocer el accidente, y cómo se puso en marcha el protocolo mientras el servicio empezaba a movilizarse para dejar hueco libre en la urgencia. En esos momentos se pusieron en marcha todos los servicios, como Traumatología, Cirugía, Radiología o el banco de sangre, mientras en Urgencias se montaba el box vital, con cuatro equipos multidisciplinares para atender a los pacientes de mayor gravedad, y otros seis puntos de atención rápida. Los equipos multidisciplinares, según ha detallado, estaban formados por urgenciólogo, un intensivista, un traumatólogo, un cirujano, personal de enfermería, TCAE y un radiólogo a pie de cama; mientras que los puntos de atención rápida contaban con urgenciólogos, intensivistas, radiólogos, cirujanos o cardiólogos "por si necesitamos en algún momento alguna maniobra de su especialidad". "Todo el mundo estaba para echar una mano, fue increíble", ha narrado Rubio, que ha aplaudido la implicación de servicios como cafetería, limpieza o mantenimiento: "Estuvo todo el hospital a una, y de hecho en un momento tuvimos que pedir a los voluntarios que volvieron a sus puestos". Visiblemente emocionado, el médico de Urgencias ha elogiado el papel del servicio de salud mental a la hora de atender no solo a pacientes y sus familiares sino a los propios sanitarios, y ha agradecido la respuesta de la gerencia hospitalaria, que puso todos los medios a su disposición, y también de los ciudadanos de Toledo "que usaron los centros de salud para sus patologías, y nos dejaron trabajar". El doctor Rubio ha reconocido que el momento más difícil fue cuando paró -"cuando me senté y rememoré"- y ha admitido que los sanitarios todavía están un poco "en la nube" e intentando recomponerse. Según ha indicado, los médicos hacen su trabajo y no se consideran "héroes", pero tras los momentos de preparación y de asistencia, llega un tercer momento "que es cuando te paras, reflexionas y piensas en todo lo que has visto; y eso, yo creo, que es el más duro". Ha resaltado que una vez en casa, la cabeza "empieza a repasar todo lo que se hizo, si se pudo hacer mejor, si había algún fallo..." y ha agregado que en las próximas semanas será momento de repasar las actuaciones y poder ver "dónde puede haber mejora". El Hospital Universitario de Toledo ha guardado este viernes un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente de Urda tanto en Urgencias como en la puerta principal, al que se han sumado otros centros sanitarios de la ciudad. EFE (Foto) (Vídeo)
Toledo, 30 oct (EFE).- Orgullo y gratitud: así resume el doctor Rafael Rubio, médico de Urgencias en el Ho



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