El género slasher vivió un período fecundo entre finales de los 90 y comienzos de los 2000 . Gracias al éxito comercial de títulos como Scream y Sé lo que hicieron el verano pasado , las producciones de asesinatos a cuchillazos volvieron a causar furor en la pantalla grande. Sin necesariamente aspirar a subirse a esa tendencia, el director Alejandro Amenábar (Santiago, 1972) proporcionó su propia interpretación en Tesis (1996), el primer largometraje de su carrera, con el que arrasó en los Premios Goya. Luego abrazó el thriller psicológico con Abre los ojos (1997), pero para su tercer filme surgieron algunas dudas. Cinéfilo hasta la médula, sabía perfectamente que el guión de Los otros (2001) no era la apuesta que mejor sintonizaba con los tiempos. “Yo sinceramente no estaba muy seguro de que aquella historia fuera a conectar o fuera a interesar, pero me dejé llevar por la intuición . Probablemente eso es lo que le dio visibilidad a la película, el que fuera una propuesta poco usual en ese momento en el cine”, explica Amenábar a Culto a raíz del reestreno de la cinta en salas chilenas por su 25° aniversario. Filmada en España a fines de 2000, Los otros se internó en las misteriosas circunstancias que rodean la vida de Grace ( Nicole Kidman ), una mujer que vive en una mansión junto a sus dos hijos y aguarda por el retorno de su esposo después del fin de la Segunda Guerra Mundial. La estricta rutina familiar establece que la casa debe estar en penumbra en todo momento, debido a la extraña enfermedad que afecta a los niños. El realizador originalmente imaginó que esa historia podría ambientarse en Chile , el país en el que nació y que abandonó cuando tenía un año y medio. Sin embargo, los productores Fernando Bovaira y José Luis Cuerda le sugirieron situar la historia en Estados Unidos. “Era una película que escribí en castellano y que tenía lugar en Chile. Aprovechando toda mi conexión con el mundo chileno, lo veía más conectado con un mundo de realismo mágico. Y fueron mis productores los que me hicieron ver que aquella historia tenía más del mundo anglosajón, lo que supuso trasladarnos a ese universo en otro idioma y, por supuesto, trabajar con gente con la categoría de Tom Cruise , Nicole Kidman y –en su momento– los hermanos Weinstein, que eran distribuidores de la película en Estados Unidos”, detalla. La inclusión de Cruise como productor causó que Nicole Kidman –pareja del actor hasta el año 2001– se involucrara como protagonista del filme. “Yo cuando escribí el personaje no tenía en mente en absoluto a Nicole Kidman y cuando ahora miras para atrás parece que casi hubiera escrito el papel para ella ”, apunta. El director hispano-chileno reconoce que en un inicio hubo “turbulencias” con la actriz, en particular por la barrera idiomática. “Llegamos a tener un intérprete durante las primeras semanas de ensayos y rodaje, pero luego enseguida empezó a ir todo muy rodado”, cuenta. “Yo sé que fue un rodaje difícil para ella, porque venía de rodar Moulin Rouge! y arrastraba un problema serio de rodilla. Estaba en un país que realmente no conocía, en el que nunca había estado, y yo creo que de alguna manera también eso lo incorporó a su personaje. Nicole, por lo menos la Nicole que yo conocí hace 25 años, tenía que entrar de lleno en el personaje y en la zozobra del personaje . Eso ella lo vivía a lo largo de la jornada de trabajo”, indica. -Es habitual que Los otros aparezca en los listados de las mejores películas de terror. ¿A qué cree que se deba que haya envejecido tan bien? Los otros es una película clásica, en el sentido de que bebía de todo el cine que yo había visto de niño. Muy concretamente, a la hora de escribir esa historia, cuando ya sabía que iba a ser una historia de fantasmas, me dediqué a ver el cine incluso que no había visto. Hablo de The haunting , la versión antigua (de Robert Wise); hablo de La escalera de caracol , que también es una película de terror planteada en un solo escenario. O sea, bebía del cine clásico y tenía una vocación de película clásica; de alguna manera encaja que tenga cierta atemporalidad, porque ya miraba hacia atrás cuando la hicimos. -¿Qué rasgo particular cree que logró capturar Los otros en una época en que las películas de fantasmas gozaban de menor prestigio que hoy? Calificando Los otros a medio camino entre una película de terror y una película de suspense, es una película que iba a contracorriente. Sí me daba cuenta de eso. A mí me gusta el cine de género, me gusta el cine de terror, pero soy consciente de que son escasas las buenas películas de terror, porque muchas veces los mecanismos del terror impiden un mayor desarrollo, una mayor profundización en las tramas y en los personajes. Eso no quita que haya películas de terror maravillosas y por eso que me gusta el género; yo suelo ver casi todo lo que se estrena de terror cada año. Y en el caso de Los otros , las películas sobre caserones no eran parte de la corriente de ese momento. -¿Hasta qué punto cree que el cambio de localización de la historia estuvo influido por el hecho de que en esa época existía una mayor resistencia a leer subtítulos por parte de los estadounidenses? ¿Cree que se habría podido hacer en Chile si la idea se le hubiera ocurrido en la actualidad? Bueno, es verdad que hoy es más fácil plantear proyectos en lenguas propias y que pueden tener una exhibición o una distribución en otros países, y yo creo que con las nuevas tecnologías eso va a pegar un nuevo acelerón. Lo que tenía claro, desde luego, es que Los otros no era una historia que iba a tener lugar en mi país de acogida, que es España. Tenía claro que la película tenía que transcurrir en Latinoamérica, y muy concretamente en Chile. Pero posiblemente por el tipo de recursos que utiliza la película y por mis referencias, creo que mis productores fueron bastante sensatos cuando me dijeron: esta película va a conectar más con el universo gótico anglosajón que con el realismo mágico latinoamericano. -¿Cómo recuerda su trabajo en el set con Nicole Kidman? Desde entonces, ¿han vuelto a hablar y evaluado la posibilidad de colaborar nuevamente? No hemos vuelto a hablar. Bueno, después hicimos una publicidad juntos. Pero realmente yo vivo los rodajes como una especie de campamento de verano donde tienes muchísima conexión y vives momentos muy intensos y a veces muy íntimos con el cast, pero luego todo se olvida. Y son muy pocos los actores y actrices con los que mantengo relación a lo largo de los años. “Antes de empezar a trabajar con Nicole, alguien me comentó que Kubrick la había descrito como una pura sangre. Si hablamos de coches –aunque yo no conduzco–, supongo que dirigir a Nicole es como conducir un BMW : es muy profesional, muy exigente, cargada de energía. Y es muy puntual, lo cual es un detalle que yo agradezco mucho en los rodajes porque a veces los actores y actrices suelen ser impuntuales. Nicole era impecablemente puntual. Y para mí fue una prueba de fuego; esta era mi tercera película y hasta ese momento mi modo de aproximación a la dirección de actores era bastante intuitivo. Y en este caso decidí leerme un par de manuales sobre dirección de actores, con el fin de intentar, en lo posible, ayudar a la persona que tenía delante y, además, en otro idioma”. A 25 años del debut de Los otros , el realizador recuerda esas anécdotas con una mueca de conformidad. “Fue un proceso difícil, sobre todo la primera toma de contacto, pero muy satisfactoria al final cuando ves que la película no es exactamente lo que tenías en la cabeza, pero es razonablemente la película que tenías en la cabeza y además en muchos casos es mejor”, sostiene. “Fue un proceso laborioso, complejo, pero la historia ha salido bien”, finaliza.
El género slasher vivió un período fecundo entre finales de los 90 y comienzos de los 2000 . Gracias al éxito comercial





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