La reina Sofía cumple hoy 88 años y lo hace en activo, con una agenda pública regular y sin planes de retirarse. Para la madre de Felipe VI, la edad no ha supuesto un freno a sus compromisos oficiales ni a su labor solidaria. A lo largo del año, es habitual verla presidir entregas de premios, asistir a conciertos benéficos o desplazarse a distintas provincias españolas para apoyar causas asistenciales, manteniendo una presencia constante y muy reconocible en la vida pública. Su continuidad en la primera línea institucional es una de las particularidades del actual reinado. Tras la proclamación de Felipe VI en 2014 y la reorganización de la Casa del Rey, doña Sofía fue el único miembro de la anterior generación que conservó despacho propio en el Palacio de La Zarzuela , asignación económica oficial y representación institucional. Mientras Juan Carlos I quedó desvinculado de la agenda pública en 2020 y fijó su residencia en Abu Dabi, la reina emérita permaneció al margen de cualquier polémica , consolidada como un punto de apoyo estable para la Corona. A sus 88 años, doña Sofía ha adaptado el ritmo de su trabajo a causas muy concretas, alejadas del debate político y centradas en el contacto directo con la sociedad civil. Su día a día combina la gestión de proyectos asistenciales con apariciones institucionales junto a sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía , ejerciendo un papel de continuidad, veteranía y cercanía dentro de la monarquía actual. Despacho propio y asignación en La Zarzuela Dentro de la estructura de la Casa Real, doña Sofía figura formalmente como miembro de la Familia Real, un núcleo limitado a los reyes, sus hijas y los monarcas eméritos. En la práctica, esto implica contar con una secretaría propia que coordina sus audiencias y viajes , así como recibir una asignación anual fija procedente de los presupuestos de la institución, sujeta a los criterios de transparencia pública . La relación con su hijo, Felipe VI, se mantiene estrecha tanto en el terreno institucional como en el familiar. El monarca cuenta habitualmente con ella para citas de especial relevancia social y protocolaria, como la entrega de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo o la recepción oficial a la sociedad balear en el Palacio de Marivent durante el verano, donde la reina sigue ejerciendo de anfitriona. La investigación del Alzheimer El grueso de su actividad cotidiana se canaliza a través de la Fundación Reina Sofía . En lugar de limitarse a actos formales, la reina se desplaza con regularidad a las sedes provinciales de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL). Allí recorre las naves, conversa con los voluntarios y comprueba de primera mano cómo funciona la distribución de productos básicos entre las familias con menos recursos. En el ámbito sociosanitario, su gran prioridad sigue siendo el Centro Alzheimer que impulsó en el distrito madrileño de Vallecas. Desde esta institución apoya proyectos de investigación biomédica y asiste con frecuencia a congresos científicos sobre patologías neurodegenerativas. Esta dedicación social convive con su interés por la cultura y la música clásica, participando de forma activa en el seguimiento y los conciertos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Los lazos dinásticos en Europa En el ámbito exterior, la reina Sofía sigue siendo un recurso diplomático eficaz para la Corona en actos donde pesan los vínculos de parentesco con otras casas reales europeas. Por sus lazos familiares directos con las dinastías de Grecia, Dinamarca y el Reino Unido, Zarzuela recurre a ellas para asistir a aniversarios, bodas reales o exequias oficiales de Estado, representando a España al más alto nivel protocolario . Dentro de España, su presencia junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía ofrece una imagen de traspaso de experiencia intergeneracional . La heredera al trono encuentra en su abuela un modelo de disciplina en el servicio público, basado en la discreción personal y la estricta neutralidad institucional, principios que doña Sofía ha mantenido de forma ininterrumpida durante seis décadas en el país. La rutina en palacio y la pérdida de sus hermanos En el plano personal, los últimos años han estado marcados por pérdidas familiares determinantes. Al fallecimiento de su hermano, el rey Constantino de Grecia, a comienzos de 2023, se sumó la muerte de la princesa Irene de Grecia a los 83 años, quien fue su compañera más cercana y convivió con ella en el Palacio de La Zarzuela durante décadas. Pese a quedarse como la única superviviente de los tres hermanos, doña Sofía ha afrontado este duelo manteniendo sus rutinas y compromisos públicos. A sus 88 años, la reina conserva un ritmo constante gracias a hábitos consolidados: caminatas diarias y una dieta basada principalmente en alimentos vegetales. La rapidez con la que resolvió en la primavera de 2024 un ingreso puntual por una infección en Madrid, reanudando su actividad institucional en cuestión de días, confirmó una resistencia física que le permite seguir hoy al frente de su agenda oficial sin interrupciones.
La reina Sofía cumple hoy 88 años y lo hace en activo, con una agenda pública regular y sin planes de retirarse. Para la




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