Alfredo Valenzuela Sevilla, 30 oct (EFE).- Joseph Roth fue uno de los grandes escritores centroeuropeos del XX, hasta el punto de que su obra literaria opacó su labor de cronista elegante e irónico, y también visionario, como revelan sus artículos de entre 1919 y 1927, ahora publicados por primera vez en español y en uno de los cuales vislumbró el desastre cuando un estudiante se le cruzó luciendo una esvástica. 'El portador de la esvástica', precisamente, es el título elegido por la editorial El Desvelo para agrupar medio centenar de artículos que también permanecían inéditos en libro, de ahí su subtítulo: 'Escritos inéditos sobre el hundimiento moral de Alemania, 1919-1927'. Algunas de estas crónicas son de una actualidad inquietante, como la que retrata a unos estudiantes -"unos corredores de bolsa de quince años"- que, en la galopante inflación de la República de Weimar, se dedican a especular en bolsa en lugar de a preparar sus exámenes, una de las escenas que más impactó al autor de 'El santo bebedor' junto a las de los mutilados de guerra pidiendo limosna por las calles. "Entre las once y la una de la tarde, el vestíbulo de la Bolsa está repleto de estudiantes de secundaria de todas las edades y procedencias. Han abandonado sus estudios de antigua métrica. Homero se recita en forma de tipos de interés", escribe Roth en una de sus crónicas. El editor de estos textos, Javier Fernández Rubio, advierte sobre Joseph Roth en el prólogo a esta primera edición española que, "unida su condición de judío a su condición de intelectual crítico, lo convirtió a la vez en víctima y en testigo privilegiado de la pulsión autoritaria prusiana" y en retratista de la "corrosión moral" que hizo posible el rápido ascenso del nazismo. Fernández Rubio añade que Roth, en las andanzas y sufrimientos de las criaturas que retrata en sus crónicas, ve el preámbulo de lo que vendría después, de ahí que los textos que publicaba en las principales revistas en alemán de la época carezcan de cinismo pero no de ironía ni de compasión. También son escritos beligerantes contra quienes no quisieron ver lo evidente y, a veces, "una declaración de guerra contra la complicidad intelectual y la cobardía de los escritores que prefirieron guardar silencio", según el editor, quien recuerda que Roth fue autor de no menos de 4.000 artículos, una producción periodística original, valiente y con ribetes literarios que ahora está cumpliendo el siglo. Nacido en 1894 en un territorio del imperio austrohúngaro que hoy pertenece a Ucrania y fallecido en París en 1939, Joseph Roth, además del autor de 'La marcha de Radetzky' y 'Job', fue el gran cronista de la vida cotidiana en Viena y Berlín y llegó a ser uno de los escritores más influyentes y mejor pagados de su tiempo, circunstancia que, paradójicamente, le permitió imitar a los vagabundos con los que ilustraba sus crónicas y, al menos en Berlín, no se le conoció un domicilio fijo. "Era inevitable que acabara exiliado, pobre, alcoholizado, enterándose horrorizado de que sus libros acabaron en la pila de la 'Acción contra el espíritu alemán' que los nazis prendieron en 1932 en la Bebelplatz de Berlín", señala Javier Fernández para concluir: "La misma cultura, la misma sociedad que había dado a Goethe, Kant y Nietzsche había construido las cámaras de gas". Una invención demoniaca que Roth también alcanzó a vislumbrar casi veinte años de su materialización en la crónica titulada 'Historia natural del general': "El general que no encuentra presa sufre los tormentos de la ambición frustrada (...) Me burlo de él como de un demonio que no encuentra con quien experimentar". EFE
Alfredo Valenzuela Sevilla, 30 oct (EFE).- Joseph Roth fue uno de los grandes escritores centroeuropeos del XX, hasta el


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