En “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, de Tennessee Williams, la familia Pollitt celebra el cumpleaños de Big Daddy, que está muriendo de cáncer, haciéndole creer que está sano. Todos aparentan cualidades o afectos que no tienen para disputarse su herencia. Brick, el hijo alcohólico, se rebela contra la farsa: la mendacidad -dice- es el sistema en que vivimos. Pero ni él se salva. Su padre le enrostra que esa denuncia es, en el fondo, asco contra sí mismo. La discusión sobre las 56 rebajas de condena firmadas por el ministro Rabat se parece mucho a esa casa. El primer verso es el de la institucionalidad. La lectura pro reo de la Ley 21.421 que hizo el ministro, es una interpretación valiente, razonable y respetuosa con la Constitución. Tanto así que tenía respaldo jurisprudencial. Se le puede objetar con buenos argumentos, pero no invocando el espíritu de una ley contra una garantía constitucional, y menos atribuyéndole la intención de favorecer la impunidad. El gobierno, sin embargo, forzó al ministro a abandonar su propio argumento. Si se velaba por la Constitución, no hay razón para suspender y revocar los decretos. La buena fe es un valor democrático. La actuación del ministro debe juzgarse, críticamente, bajo ese prisma. De haber sido así, la discusión habría llegado a donde importa: si tiene sentido que una decisión eminentemente judicial, como el cumplimiento de las condenas, dependa de una firma política. Hace seis años, con el caso de Hugo Bustamante, se buscó perseguir a una jueza; hoy, a un ministro. En el intertanto, la Cámara aprobó de manera unánime la creación de tribunales de ejecución de penas, pero el tema sigue olvidado. El segundo verso es el de las víctimas. Son invocadas, pero no acogidas ni reparadas. No se les escucha en el procedimiento de rebaja, como admitió el propio ministro, y los programas de apoyo que existen no se activan cuando el agresor sale. Tampoco hay una política restaurativa que las acompañe. Pasado el escándalo, cada víctima vuelve a cargar sola con lo suyo. El tercer verso es el de la solución. Se propone una ley que ordene evaluar los requisitos al momento de la solicitud, lo que queda expuesto a la misma objeción de irretroactividad que originó todo esto. Diputados de RN y Evópoli van más lejos: una reforma constitucional con una disposición transitoria que deja sin efecto, de pleno derecho, las rebajas de los últimos seis meses. Es la técnica de los retiros: se elude la Constitución para un remedo de solución. Brick veía solo dos salidas a la mendacidad: el alcohol o la muerte. La política chilena encontró un sustituto: indignación, acusaciones y alguna nueva ley. Versos que, como el alcohol de Brick, adormecen, silencian la culpa y permiten soportarse a sí misma. Así funciona la hipocresía: más que un defecto de carácter, parece ser el costo de poder vivir en sociedad. Por Diego Navarrete , abogado

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En “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, de Tennessee Williams, la familia Pollitt celebra el cumpleaños de Big Da